La reciente ola de despidos masivos en Xbox, que afectó a más de 3.200 empleados, pone de manifiesto dificultades financieras para Microsoft y un escrutinio intensificado sobre el futuro de Xbox Game Pass. Más allá del estancamiento en la base de suscriptores, las previsiones internas de crecimiento parecen no cumplirse, generando críticas tanto desde el sector como desde dentro de la propia compañía.
La estructura de Game Pass ha sido objeto de controversia, con figuras como Thomas Mahler, director ejecutivo de Moon Studios, cuestionando la falta de grandes títulos exclusivos. Ahora, el periodista Jason Schreier revela un sentimiento extendido entre directivos de Xbox: una profunda desconfianza hacia Game Pass y su impacto negativo en el valor percibido de los videojuegos. Según Schreier, algunos líderes consideran que el servicio ha «destruido el valor» de los juegos al devaluar su percepción individual por ofrecerse como parte de un paquete.
Esta crítica se apoya en la práctica común de lanzar títulos directamente en Game Pass el mismo día de su estreno (day-one releases). Schreier anticipa que esta estrategia podría desaparecer, argumentando que “¿por qué gastar 40 dólares en un juego cuando puedes conseguirlo en Game Pass por una cuota mensual?”. Si bien este modelo ofrece a los usuarios acceso a un amplio catálogo a un precio más bajo –incluyendo títulos como Forza Horizon 6, South of Midnight y Clair Obscur: Expedition 33–, parece que la rentabilidad para Microsoft no se ha materializado como esperaba.
La situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo actual de Game Pass y su influencia a largo plazo en la industria del videojuego. La eliminación de lanzamientos de día uno podría ser un primer paso hacia una reevaluación completa del servicio.